Altavoz: 15 años apostándole a la participación ciudadana a través de la música

“Diríamos que el poder de la música también puede cambiarnos, pero sobre todo, reconciliarnos con el otro”. Juan David Luján Villar, Licenciado en Educación Artística, Magister en Investigación Social.

Al recorrer las comunas o corregimientos de Medellín es común escuchar voces y sonidos saliendo de los patios, las terrazas, los garajes, o los salones comunales. Unas le cantan al rock, al ska, el punk; otras al reggae o al metal; porque así es esta ciudad: diversa y dinámica gracias a un legado musical que han construido varias generaciones de jóvenes que optaron por el arte, que han sabido esquivar los conflictos a través de un quehacer cultural donde la palabra, la expresión, el baile, son los puentes que unen cada esquina.

Son referentes, ejemplo de perseverancia y no solo sueñan con llenar estadios, sino también con que siempre los identifiquen con el nombre del barrio donde nacieron o se formaron porque saben que el suyo, es un discurso que transforma imaginarios.

Según Felipe Grajales director artístico del Festival Altavoz, una de las consecuencias más graves durante los años de conflicto en Medellín, fue la estigmatización de los jóvenes y por eso la apertura de espacios para mostrar sus talentos y para que pudieran relacionarse de otras formas con el resto de la ciudadanía, se volvió un llamado fundamental: “la ciudad empieza a reclamar otros espacios de convivencia y entonces fija la mirada en la música como una opción donde la juventud se encuentre, sea escuchada y se visibilicen otras formas de vida”.

Agrega que las agrupaciones venían haciendo un trabajo muy fuerte de autogestión en sus comunidades y que ante todo, requerían de un escenario, una plataforma que les permitiera proyectarse y relacionarse con bandas musicales de otras ciudades y entonces ¡Suena Altavoz! Un programa estratégico de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín que nace en el 2004 bajo la premisa de generar espacios de convivencia entre los jóvenes, con base en el reconocimiento de las diferencias en cuanto a tendencias juveniles, estilos de vida, concepciones y géneros musicales como fuentes de riqueza cultural para la sociedad.

El primer festival fue celebrado en la Plaza de Toros La Macarena y solo fue un concierto, sin convocatoria, donde se presentaron bandas locales, nacionales e internacionales invitadas, sin embargo, Grajales explica que: “ese primer encuentro mostró la necesidad de ampliar la invitación a otros géneros y de invitar a las bandas a través de una convocatoria pública”.

Por tanto, en el 2005 se hizo una convocatoria pública que iba más allá de un evento, las audiencias lo empezaron a considerar como un espacio para compartir expresiones musicales, respetar los gustos de los demás y disfrutar de nuevas estéticas; mientras que los grupos encontraron allí el escenario perfecto para comunicarse, intercambiar conocimientos y generar alianzas en pro del mercado musical.

Frente al surgimiento del festival, el periodista Santiago Arango expresa en su artículo ‘ALTAVOZ: la historia de Medellín en canciones’ publicado el 25 de marzo de 2008 en el periódico El Mundo, que: es un logro coyuntural en la potenciación de las juventudes, sus maneras de ver el mundo y la forma de interactuar con él a través de la música por medio de un festival que la ciudad reclamaba y que nace en un momento crucial”.

Sobre lo ocurrido en el 2005, Felipe Grajales conserva un grato recuerdo pues en ese entonces pudo participar como músico y se sintió como todo un ‘rockstar’: “nos recogían en un carro para ir al concierto, llegabamos y teníamos un camerino, el sonido y el escenario eran lo máximo, poder tocar con bandas buenísimas y ante un público de 14 mil personas, fue una gran experiencia”.

En este mismo sentido, Alejandro Montoya Echeverri, voz líder de la banda de trash punk Nación Criminal creada en el 2005 en la comuna 6 de Medellín, manifiesta que: “la primera vez que nos presentamos fue en el 2010, Altavoz fue la principal plataforma para darnos a conocer, después de que fuimos la banda invitada se nos abrieron muchas puertas. Estamos en el proceso para grabar nuestro próximo disco y organizando gira para México. Hace poco estuvimos en un festival de Panamá y quedamos con unos contactos para hacer gira allá el próximo año”.

Montoya, cuando habla del concierto en Panamá, se refiere a los intercambios que realiza Altavoz con algunos festivales de Colombia y Latinoamérica, que consisten precisamente en que una banda de allá viene a circular aquí, y una banda de aquí se va a circular allá.

Por su parte, Hilder Brando Osorno de Radio Caliente, destaca la oportunidad de poder presentarse ante un gran público, y asegura que en estos años han crecido mucho como banda, añade que se preparan para lanzar su segundo disco; también reflexiona sobre lo que Altavoz genera en las personas sin importar el género musical que prefieran: “la ciudad ha tenido un cambio muy grande. En el festival los raperos, los punkeros, los metaleros, entre otros, comparten los mismos espacios, en paz y mucho respeto, porque la música y el arte ayudan a que las personas sean más conscientes de las diferencias”.

Argumento que comparte el director del festival: “grandes bandas de Medellín se han presentado aquí. Altavoz se ha convertido, tal vez, en el mayor escenario de convivencia ciudadana. Aquí hemos unido a miles de personas que en torno a la música, se encuentran sin importar la diferencia”.

Sin duda en cada versión, los artistas locales e internacionales dejan huella, hacen que cada festival quede para la memoria. El del 2011 por ejemplo, fue inolvidable para Mauricio López, estudiante de Psicología de la Universidad de Antioquia: “fui a ver a mi banda favorita de ese entonces The Adicts, es una banda de los principios del punk, son de la década de los 70. La puesta en escena fue muy bacana: pelotas gigantes, papeles, una especie de show de payasos y una entrada de la banda ¡Brutal!”.

El año pasado, durante tres días, cerca de 80 mil personas disfrutaron de 58 bandas entre locales, nacionales e internacionales. Ese año el Festival regresó al Estadio Cincuentenario -lugar de gran significado para el Festival por su historia y por la gente que allí se ha congregado para disfrutar de la música- se acondicionaron dos escenarios de alta calidad técnica.

Este año, 260 propuestas musicales se postularon en la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura, de ellas 232 que pasaron la revisión técnica y administrativa, se presentaron ante jurados expertos en producción, medios de comunicación y música, luego se seleccionarán 70 y dichos proyectos harán parte de los conciertos Ciudad Altavoz entre el 29 de junio y el 2 de julio, de allí saldrán las 28 agrupaciones que estarán presentes en Altavoz Fest 2018.

Son 15 ediciones abriendo los micrófonos a los jóvenes, que dan cuenta de un proceso en el que diversos grupos se han fortalecido, han llevado sus voces más allá de las fronteras; donde la convivencia ha sido el común denominador en un espacio en el que, sin importar el color de la ropa, la extensión de los peinados, o cuál es el equipo de fútbol favorito, la ciudadanía dice ¡En Altavoz nos encontramos!

*Publicado en la Revista Música, mayo 2018.